Ir al contenido principal

Noticias - El escritor más odiado de Francia, Artículo Impresa

Noticias - El escritor más odiado de Francia, Artículo Impresa


El escritor más odiado de Francia

Richard Millet

Richard Millet y la libertad de expresión

No solo ha sido escritor de ficciones y ensayos. Lector y editor de la casa Gallimard, su espíritu incendiario ha espoleado más de una polémica. El mundo intelectual francés ha dicho basta. ¿Por qué?

Por: Hernán A. Melo Velásquez* París
Publicado el: 2012-11-27
Los diarios franceses Libérationy Le Nouvel Observateur dicen de él que es un “reaccionario suicida” y un “kamikaze”, pero la etiqueta que quizá mejor corresponde a Richard Millet es la del escritor vivo más odiado de la literatura francesa –incluso por encima de Michel Houellebecq–. Este odio alcanzó su paroxismo tras la publicación de su más reciente ensayo Lengua fantasma, en el que incluye un “Elogio literario de Anders Breivik”, el asesino noruego. Desde entonces se organizó la cacería y un linchamiento mediático, y Millet perdió su empleo.
Recordemos los hechos. Breivik, un noruego de treinta y dos años, activó una bomba el 22 de julio del 2011 en el centro de Oslo que mató a ocho personas. Una hora más tarde Breivik, disfrazado de policía, se sube a un transbordador en dirección de la pequeña isla de Utoya y asesina a otras sesenta y nueve personas.
Si nos fundáramos solo en los fragmentos del libro reproducidos por los diarios franceses, tarea siempre reductora, diríamos que Richard Millet es un fascista, eurocentrista, antidemócrata, racista, misántropo y, para rematar, católico radical; en suma, casi todos los pecados capitales de la modernidad reunidos en una misma persona. Bastantes cargos como para condenarlo al olvido, o encerrarlo en un asilo de locos. ¿Qué escribió entonces Millet para provocar tamaño alboroto?
Aunque queda claro que condena la masacre, dice que “Breivik es sin duda lo que merecía Noruega”, que sus víctimas “eran los futuros colaboradores del nihilismo multicultural” y que le sorprendió “la perfección formal” de la terrible masacre, que califica también de “acto político”. Sin embargo, estas frases, las mismas que repiten los medios en Francia como prueba de que quizá no lo leyeron, hacen sombra a una reflexión mucho más elaborada, pero no menos polémica, a lo largo de las ciento veinte páginas del libro.
Afirma Millet que los verdaderos culpables de la matanza son el multiculturalismo, el antirracismo, el mestizaje como ideología y la pérdida de las raíces cristianas en Europa. Breivik sería el producto de todo esto: un pequeño burgués “americanizado”, amante de las camisas Lacoste y la cerveza Budweiser, que ve cómo se derrumba la civilización europea por cuenta de un pretendido proceso de islamización del Viejo Continente. “Lejos de ser un ángel exterminador, ni una bestia del Apocalipsis, [Breivik] es a la vez verdugo y víctima, síntoma e imposible remedio”, dice Millet.
Si hay debate entorno a esto tan polémico que dice Millet es debido al peso que, a pesar de todo, tiene en el ámbito literario francés. Porque además ser un autor prolífico, con sesenta y tres libros publicados y de una formidable calidad que hasta sus detractores reconocen, formaba parte del comité de lectura de la prestigiosa editorial Gallimard.  A Millet todavía le llaman “Fabricante de Goncourt” –el premio más importante de las letras galas–, pues editó los excelentes libros de Jonathan Littel y Alexander Jenni ganadores en el 2006 y 2011. En septiembre vio la puerta de salida debido a la presión que algunos escritores del sello ejercieron sobre el director,  Antoine Gallimard.
“Yo no salí por voluntad propia, Gallimard me pidió que renunciara”, afirma a Arcadia Richard Millet en la oficina de su editor Pierre Guillaume de Roux, con las maneras de un profesor de literatura o la serenidad de un soldado convencido de la valía de su combate en solitario. De batallas dice saber porque habría participado en la guerra civil libanesa (1975-1976) en el bando cristiano, aunque niega haberse alistado en las falanges libanesas, de filiación maronita y abiertamente fascistas: “Yo era (…) un escritor en formación para quien cada bala tirada era un ejercicio de escritura”.
Entre sus detractores se cuentan el Nobel J.M.G Le Clézio, Amélie Nothomb, Tahar Ben Jelloun, Annie Ernaux y otros ciento diecinieve escritores más que apoyaron con su firma la carta pública en la que Ernaux afirmaba, entre otras cosas, que “el panfleto fascista de Richard Millet deshonra a la literatura”. El debate pasó, en cambio, “bastante desapercibido en el mundo de habla hispana”, dijo con razón Iván Thays en su blog de El País. No obstante, en su análisis sobre el caso Millet el escritor peruano reproduce las malas traducciones de algunas frases del ensayo que retratan a un Millet todavía más diabólico.
Después de leerlo, y con todo lo que se dice de usted, debo confesarle que tenía temor de entrevistarlo. Además, soy mestizo y vengo de un país “tercermundista”, como usted les llama.
Me gustan los individuos, pero detesto las ideologías y que me digan lo que tengo que hacer, y especialmente la ideología dominante hoy: la ideología antirracista. Pretendo ver la inmigración de una manera objetiva. Esto no es posible en Francia y la prueba es que ¡usted mismo ha tenido miedo! Es un terror. Por eso publiqué otro ensayo cuyo título es El antirracismo como terror literario. ¿Qué pensaba usted? ¿Que iba a sacar un fusil Kalashnikov en medio de la entrevista? (Risas.)
¿Por qué escribir un elogio literario de Breivik?
Porque él comprendió que Europa está perdiendo su identidad y que existe un tipo de inmigración que no quiere integrarse. Breivik percibió esto y dio una respuesta monstruosa. Digo elogio literario en el título del libro como una ironía, que nadie pareció captar. Pienso que Breivik era un escritor por defecto. De hecho, durante su proceso, se presentó como un escritor, pero es en realidad un terrorista y un criminal.
¿Cómo ha soportado este debate en torno a su ensayo?
Me han atacado con el fin de sacarme de Gallimard, pero también porque les molesto. Es evidente que intentan eliminarme. ¡Cómo puede alguien pensar seriamente que hice un verdadero elogio de Breivik y tirarme de esa manera una bala en la cabeza! Lo que ocurre es que la mayor parte de los que me condenaron no leyeron el texto y se contentaron con decir que yo era un fascista. París es un lugar donde no se lee.
¿En serio, usted no pensó que este ensayo causaría tanta algarabía? ¿No midió las consecuencias?
No, francamente pensaba que dos o tres periódicos ladrarían, pero hubo escándalo porque no pasaba nada importante en el mundo. Sin embargo, hoy algunos comienzan a leerme de una manera diferente. Hay personas que en principio eran hostiles y que ahora me escriben diciendo que en los libros no hay nada de aquello por lo que me acusan.
Algunos lo acusan de hacerse odiar para existir.
Basta con ir a Google para darse cuenta de que soy odiado. Puesto que eso está claro entonces mejor intento transformar todo ese odio en una posición interesante. ¿Acaso es mejor que me ponga a llorar? Espero transformar el aislamiento y el odio en una fuerza personal. Ya no espero nada del mundo literario. Otros esperan ganar premios literarios, yo no. La literatura en Francia hoy es una ficción.

*Periodista

Comentarios

Entradas populares de este blog

ESCRITOS (1) algo que va para la papelera de reciclaje, es seguro.

Llegué al barrio, después de estar por primera vez con Sofía un fin de año y en compañía de su familia. La verdad que su familia por parte de Padre es patética. Todos deberían morir ya. Excepto la abuela, ella me agrada. Está toda esqueletudita y se sostiene con un bastón de madera, me recuerda a la actriz, Libertad La Márquez, en uno de sus papeles en novelas memorables.  Ella también tiene un parecido a mama Lalo, a mi abuela y creo que las mujeres cuando llegan a viejo (terrible lugar en Occidente al que nadie quiere llegar) se vuelven felices. Al contrario de los hombres, cada día, más amargados y ególatras, en especial los jubilados, los que devengan ciertas miserablezas del Estado.  Todos estaban serios, en aquella casa menos la abuela, que hablaba de todo y cosas agradables, mientras que los jóvenes daban vueltas por ahí, con la única angustia de que todo acabara para luego irse a encerrar a sus casas a llorar por la vida absurda que les tocaba vivir. Después de ta...

SUEÑOS DE UN LAVAPERROS BAJO LA LUNA DE LOS SUEÑOS

Abcdefghijk es una chica hermosa de dieciynueve años, ama el  café , la lectura; ademas de ser la unica chica que adora a Satan, mi gata que recojí de la calle una noche muy fria del invierno pasado y que se queda en mi cuarto (puesto que las otras personas que viven en la casa odian a los gatos). Hemos terminado de hacer el amor y el olor a  camarón  inunda el cuartucho de mi casa y penetra aquel olor en mi nariz y mis entrañas. Se nota que esta un poco apenada porque enseguida se tapa su sexo con la sabana (pienso en lavarla una vez ella se vaya ya que se ha ensuciado del sexo de Abecdefghijk, y el sexo de abecdefghijk es penetrante). Ella es algo que siento clavado aqui como un buque a la deriva. Miro su cuerpo y no dejo de pensar que Dios es bueno y existe. Ella es el sol que se hunde en mi mañana. Noto que su cuerpo se ha movilizado hacia a ventana y ese paisaje  refleja  lo bien que ha la pasado conmigo estos ultimos tres dias que la he con...

ROJAS SON LAS CALLES DE LA CIUDAD

El hombre sentado sobre una banca, observó hacia el horizonte unas nubes negras que deambulaban por el cielo efímero y azul. Eran las tres y media de la tarde y lo supo al preguntárselo a una joven universitaria que pasaba por la acera y que apenas lo reparó de arriba abajo con disimulo ocultaba su reloj y su móvil telefónico en su bolso. Sin embargo, ella se sentó a su lado, le dijo la hora, que vivía en un barrio a las afueras de la ciudad, que pronto  daría  a luz y que su hija nacerá sin su padre al lado, ya que se mudó a otra ciudad con su mejor amiga. La chica fue un oasis en sus pensamientos y pronto ella se marchó a la india a coger una buseta. Él, al voltearse ella, le miró las nalgas ajustadas en ese traje guajiro que invitaba a devorárselo, pero no tenía ánimos de conquista y con esa llevadera.   Media hora mas tarde, su mirada se detuvo y se encarrilaron hacia unos ojazos negros. Ambos se cruzaron las miradas y él pensó que tendría sexo hoy. En ...