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LYNATHA


Lynatha


Bella princesa dueña de castillos y sueños
Dueña de mi voz y de mis días
Has metido en mi torrente sanguíneo como una inyectada
de metanfetaminas
La lujuria del amor.
Te acuerdas, te conocí en aquella
Vieja estación del tren, cuando creías
Que nadie te haría olvidar amores drogados.
Yo como siempre malinterpretaba todo, hasta sentía cosas aquí
En mi conciencia como cuando un alcaraván se te
Acercaba en el parque Fernández Madrid
Tú te sonreías con él y yo pensaba que yo había perdido
Que había perdido a la mujer de mis días y de mis noches
La mujer que me dijo amor por primera vez
 y lo sabes hacer bien cuando todo estaba oscuro en mi vida
La mujer que recelosa del amor dijo -si- en las murallas.
Y sus labios delgados se abrieron como olas pequeñas de un mar inmóvil.
Quisiste que te acompañara este latín lover de calzado 41, orejas puntiagudas
Ojos de verano bisiesto, cantante de ópera fracasado, de madre soltera y padre cultivador de plátanos. Mi macho como dices cuando lees algunas estrofas de Annabel Lee.
Te nombro aquí porque es único camino seguro
Donde mis palabras son líneas rectas
Donde mis entradas al cine no tienen fecha de vencimiento ni precio.
Donde las calles no son laberintos ni se hacen llamar curato , candilejas o Badillo.
Siempre a mi lado y sin soltarme la mano
Me observas mi mentón y cuando escuchas mis lúgubres relatos sobre
La ciudad, - no te da miedo ! - sino que te columpias en mi cuello
Para darme el beso número 16 del día, 16 veces!! que tus labios
Deseosos de amor y de saliva tocaron los míos para llevarnos como
Amantes locos a esta puerta abierta de par en par
Siempre dispuesta a recibir a los visitantes,
Mientras las oscuras avenidas no necesitan
Que la luz ilumine tu agujereado corazón.



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