Fernanda del Carpio [editar]Wkipedia.
Fernanda es la cachaca de la historia. De carácter oscuro, triste, afectado y caprichoso, con ínfulas de grandeza y de pertenecer a la realeza. Es muy religiosa, rayana en el fanatismo, hizo del simple acto de comer en la cocina una "misa mayor" en el comedor principal. Conserva el hablar "viciado" y "anacrónico" de los habitantes de las zonas montañosas del interior de Colombia. Nació muy lejos de Macondo (ubicado en el norte del país, en la Costa Caribe), en el páramo (en el interior de Colombia, en la región andina), hija de una familia noble pero empobrecida. Su infancia y su adolescencia las dedicó a estudiar en un convento, donde fue preparada para ser reina. Cuando terminó sus estudios, su madre ya había muerto y en adelante siguió viviendo silenciosamente con su padre, Fernando del Carpio, hasta que Aureliano Segundo llegó a buscarla para casarse con ella luego de que ella y su caravana irrumpieran en los carnavales de Macondo, donde la reina era Remedios, la bella, y la caravana llegó anunciando a Fernanda del Carpio como la mujer más bella en todo el mundo. Se casa con Aureliano Segundo a pesar de que éste sigue viviendo con su concubina. Su llegada a la casa de los Buendía marca el principio de la decadencia de Macondo. Su carácter es además dominante, neurótico y perfeccionista, con el que logró imponer su voluntad en la casa de los Buendía, (aunque nunca se metió con el coronel Aureliano Buendía por temor). Hace todo lo posible para ocultar al mundo sus defectos, porque no soporta ser imperfecta. Al descubrir los amores de su hija Meme con Mauricio Babilonia, hace que este sea baleado por la autoridad, a raíz de lo cual queda inválido y tenido para siempre por ladrón de gallinas. Demostrando su lado desalmado, destierra a su hija a un convento del interior del país, donde Meme decide no volver a decir una sola palabra y termina su vida en completa soledad, en un tenebroso hospital de Cracovia. En sus últimos días vive sola en la casa con Aureliano Babilonia, su nieto a quien nunca quiso ni reconoció. Muere cuatro meses antes de que su hijo José Arcadio volviera de Roma.
el viejo anhelo de la clas elitista bogotana: hablar el mejor español.-
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