Ir al contenido principal

KALIMAN


Microrelatos: Kaliman. 
A mi papá le gustaban los gallos. Al final del día los visitaba en aquel cambuche que les construyó para su vivir en la parte de atrás de la casa. En especial había un gallo que papá amaba y lo había llamado Kaliman. Le escupía agua en el buche para que el gallo estuviera despierto para ir entrenándolo para la pelea estelar. Yo lo observaba con atención sobre todo cuando le empujaba a la fuerza a Kaliman esas pastillas de terramicina cuando amanecía con el ojo caído o con moquillo. Los acariciaba a todos y a todas, pues había unas gallinas, sin embargo a Kaliman lo mimaba. Hasta hubo días que dormía con él y la abuela regañándolo lo apartaba a empellones hacia el fondo oscuro de la cama. El día de la pelea que tanto había esperado llegó. Pero presentí algo como cuando uno piensa que no debe salir dela casa porque le va a pasar algo malo en la calle. Después de despertarme busqué a mi abuelo en su cuarto pero allí no estaba, una voz una voz adulta me decía que se lo habían llevado entre cinco vecinos cargado al hospital; pues acababa de sufrir un derrame. Pasó varios días en aquel hospital universitario hasta que dijeron que me debía poner una ropa formal para un funeral pues el viejo se había ido para siempre. Kaliman duró esos mismos días luchando con una tristeza y porque además en la preocupación de la enfermedad de papá nadie le había dado de comer y mucho menos le escupían agua en el buche para sentirse como un campeón. Lo encontré tieso en medio de un muladar de gusanos y tierra al final de su canasto al que mi abuelo había bautizado “la casa blanca”.

Comentarios

Entradas populares de este blog

SEXIS LUCES, SEXIS NOCHES.

En la ciudad iniciaba la temporada de lluvias con vendavales y fuertes relámpagos. Era normal que varias tejas de las casas de barrios subnormales se volaran y causara estragos e inundaciones. Los noticieros de la televisión titulaban que eran las lluvias más intensas de los últimos tiempos que habían caído sobre Cartagena de Indias. Era bíblico, el apocalipsis. Pero eran los medios y los medios siempre te van a exagerar todo. Me dije cuando pienso que haré en este viernes. Enseguida entra una llamada a mi móvil. Era un operador de Movistar reclamando porque yo  no había pagado la última factura. No dejé terminar su mensaje. Colgué. De inmediato entra otra llamada y era Valeria. Ella me explica con su voz gutural  y ronca a lo Lucía Méndez en mi móvil telefónico que necesitaba charlar conmigo y contarme situaciones de su vida. Yo me encontraba en mi apartamento revisando ciertos papeles de un caso judicial. Cuando entró la llamada. Al cortar la llamada y despedirme me ...

El complejo de Edipo.

En la sala se respira paz. Mi madre con una cuchara le embute un bocado a su nieto. En aquella sala se encuentra el hijo de mi madre (o sea yo) y está mi sobrino A. Observo a mi madre, observo que la complejidad que argumentaba el complejo de Edipo esta todo escondido bajo el poder dictatorial de sus canas. La sala se encuentra bajo los efectos de la tarde que levanta el polvo que nadie ha barrido. Una madre es una madre donde sea, y ella se llama Edipa Rey. Lo vulgar del asunto es que me ha mandado a comprar un refresco para A- a lo que A me observa y me dice tío -.  Por primera vez me doy cuenta que somos seres indefensos frente al complejo de Edipo.

SUEÑOS DE UN LAVAPERROS BAJO LA LUNA DE LOS SUEÑOS

Abcdefghijk es una chica hermosa de dieciynueve años, ama el  café , la lectura; ademas de ser la unica chica que adora a Satan, mi gata que recojí de la calle una noche muy fria del invierno pasado y que se queda en mi cuarto (puesto que las otras personas que viven en la casa odian a los gatos). Hemos terminado de hacer el amor y el olor a  camarón  inunda el cuartucho de mi casa y penetra aquel olor en mi nariz y mis entrañas. Se nota que esta un poco apenada porque enseguida se tapa su sexo con la sabana (pienso en lavarla una vez ella se vaya ya que se ha ensuciado del sexo de Abecdefghijk, y el sexo de abecdefghijk es penetrante). Ella es algo que siento clavado aqui como un buque a la deriva. Miro su cuerpo y no dejo de pensar que Dios es bueno y existe. Ella es el sol que se hunde en mi mañana. Noto que su cuerpo se ha movilizado hacia a ventana y ese paisaje  refleja  lo bien que ha la pasado conmigo estos ultimos tres dias que la he con...